<>

El Alarde

Historia de un pueblo

Historia

 

1919El Alarde de San Marcial es un desfile cívico-religioso-militar en el que participa activamente buena parte de la población irundarra que inunda las calles de la ciudad ataviada con indumentaria en la que predominan los colores rojo, blanco y negro, que cubren sus cabezas con boinas rojas; es una fiesta en la que la música desde la alborada al anochecer, el sonido de los txilibitos y tambores, el olor a pólvora, el devenir de escopetas, mandiles, caballos o herramientas conforman un día muy especial en el corazón de los habitantes de nuestra ciudad.

Esta fiesta tiene su origen en las antiguas leyes forales que regían en la provincia de Guipúzcoa. Según estas leyes el ejército real castellano solamente tenía derecho a establecer guarniciones militares profesionales en Donostia (San Sebastián) y Hondarribia (Fuenterrabía), mientras que el resto del territorio, en caso de invasión, era defendido por las milicias locales de las que formaba parte toda la población masculina adulta de toda la provincia. Según estas leyes el rey tenía que pedir permiso a las juntas generales de la provincia para que el ejército transitara por Guipúzcoa y los guipuzcoanos estaban exentos de la obligación de servir en el ejército fuera de su territorio. A su vez otra antigua ley obligaba a todas las localidades guipuzcoanas a pasar al menos una vez al año una revista de armas y gentes o alarde a las milicias locales. Este tipo de alarde desapareció con la Guerra de la Independencia y al crearse la Milicia Nacional primeramente y los tercios Guipuzcoanos después, en el primer cuarto del siglo XIX. Sin embargo, la entonces Villa de Irun, junto con la vecina Hondarribia, ha conservado la costumbre de realizar este Alarde anual, transformándola de obligación militar en una preciosa fiesta de carácter cívico.

En el caso de Irún, la fecha de celebración del Alarde, que tradicionalmente se realizaba en el resto de Gipuzkoa el día de San Juan, 24 de junio, en algunas épocas y “el tercer día de la Pascua del Espíritu Santo” (martes de Pentecostés) en otras, se trasladó por un privilegio otorgado como consecuencia de la victoria del día 30 de junio de 1522 al día de San Pedro, 29 de junio, que es la víspera del aniversario de la mentada Primera batalla de San Marcial. Aquel día las milicias locales irunesas, ayudadas por vecinos de localidades de alrededor, vencieron al ejército franco-alemán-navarro en el monte Aldabe, conocido desde entonces como monte San Marcial. En celebración de dicha victoria los iruneses hicieron Voto de acudir a dicho monte anualmente en procesión, “acompañada por un escuadrón de mosqueteros”, a la Ermita que se erigió en honor del santo en el lugar de la batalla.

Así hay que entender que en Irun, durante casi trescientos años se celebraba el 29 de junio el alarde de armas obligatorio a todos los guipuzcoanos y al día siguiente la procesión de San Marcial en cumplimiento del Voto hecho

A partir del año 1804 por decisión municipal el alarde y procesión al monte San Marcial se celebraban en un mismo día, el 30 de junio. Como veremos luego la obligatoriedad de las muestras de armas se extinguió y el “nuevo” Alarde de San Marcial fue conformándose tras la Guerra de la Independencia. La configuración actual de la fiesta data de antes de mediados del siglo XIX.

 


Composición

 

La configuración actual de la fiesta data de antes de mediados del siglo XIX.

Una Escuadra de Hacheros (gastadores) compuesta actualmente por 55 elementos, a cuyo frente marcha su Cabo, abren el Alarde; tras ellos siguen dos secciones de música compuestas por la Tamborrada, en la que toma parte 115 personas, y la Banda de música propiamente dicha, que suele congregar a más de ciento ochenta músicos; a continuación lo hacen las fuerzas con su General al frente y sus cuatro Ayudantes del Estado Mayor (Infantería, Caballería, Artillería y Estado Mayor); tras ellos la Escolta de Caballería del General, compuesta por 21 personas. El Comandante abre el paso a las quince compañías de Infantería de Behobia, Ventas, Meaka, Bidasoa, San Miguel, Olaberria, Ama Shantalen, Anaka, Buenos Amigos, Uranzu, Santiago, Lapice, Real Unión, Azken Portu y Belaskoenea. Tras las Compañías de Infantería, una Batería de dos cañones de Artillería y 28 artilleros con sus mandos correspondientes cierra el Alarde.

 

Cada Compañía  de infantería está constituida por soldados convenientemente armados, acompañados por una banda de txilibitos (llamados también, aunque erróneamente, pífanos), redobles y tambores y está liderada por un capitán, un teniente y uno o dos alféreces, contando también con una cantinera que ocupa siempre un lugar de honor.

Ir arriba


Cantineras

 

Argazki zaharrak (174)Las Cantineras son elegidas por los componentes de cada una de las Compañía y Unidades entre las jóvenes solteras irunesas de más de veinte años. Visten al estilo de las cantineras de los ejércitos franceses del siglo XIX, portando un barrilito en recuerdo de su antigua profesión y se ayudan de un  abanico para saludar al público que les aplaude y vitorea a su paso. Las Cantineras de Caballería y Artillería van a caballo acompañadas por un sargento de dichas unidades y hacen el saludo con una fusta. Los trajes de estas dos últimas tienen coloridos especiales.

Ir arriba


Indumentaria

 

El uniforme está compuesto por pantalones blancos, corbata y fajín  rojos, chaqueta negra, camisa blanca y boina roja; un pañuelo rojo asoma del bolsillo superior de la chaqueta por la mañana y por la tarde luce al cuello de los soldados.  Los hacheros, como excepción, no llevan  cantinera y su indumentaria se complementa con un mandil de cuero crudo y polainas y además no llevan corbata; además el pañuelo del cuello es blanco; siendo una nueva excepción su Cabo, que lo lleva encarnado. El General viste de frac negro y se toca con un bicornio al estilo de los que usaban antiguamente los alcaldes guipuzcoanos. Los Ayudantes y los integrantes de la Escolta de Caballería del General y la Batería de Artillería tienen, como excepción, vistosos trajes de época.

Ir arriba


¿Cómo es el día de San Marcial?

 

Argazki_zaharrak(13)El día 30 de junio es madrugador para los habitantes de Irun; a las cuatro de la madrugada los sonidos de dos trompetas y un redoble interpretan “La Alborada” comienzan a despertarnos;  para las seis una multitud se congrega en la plaza de San Juan Harria para escuchar la “Diana de Villarrobledo” primeramente y la de la “Tamborrada” unos minutos más tarde. Estas  “Alborada” y “Dianas” se repiten en otros lugares de la población según sus costumbres.

Acabadas las dianas todas las compañías se concentran en la Plaza Urdanibia a las órdenes del Comandante que en este acto es acompañado por los Ayudantes del General. Efectuada una primera “Llamada a Capitanes”  se inicia el Alarde propiamente dicho a los sones de “Arrancada” por parte de los hacheros con su Cabo al frente, previo toque de cornetín. Entonces irrumpe por la calle en cuesta de San Marcial hasta la Plaza San Juan en donde se encuentra la Casa Consistorial. Una vez concentradas todas la Unidades y Compañías en la plaza el General, junto con sus Ayudantes que previamente han ido a buscarle a su domicilio, entra a galope en la plaza para tomar el mando de las fuerzas que hasta entonces, como hemos dicho, ostentaba el Comandante. Tras su incorporación y la correspondiente “Llamada a Capitanes” para que le informen de novedades, el General ordena recoger la Bandera de la ciudad que por derecho propio llevará la Compañía Bidasoa durante todo el día y se hace a los sones de “Theiro”. Una vez la Bandera entra en la plaza la Banda del Alarde hace sonar el “Himno de San Marcial”. Tras la incorporación de la Bandera, el General ordena las descargas de fusilería.

El Alarde, acompañado de la música del vibrante “Joló”, continúa hasta la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Juncal donde se hacen nuevamente las tres descargas de ordenanza a las órdenes del General. De allí comienza la procesión propiamente dicha que se dirige al Monte de San Marcial, pasando por diversas calles del centro histórico y la plaza de Urdanibia en cuyos alrededores se deshacen las filas para continuar hasta la Ermita donde se celebra un acto religioso en conmemoración de la batalla y cumplimiento del Voto del año 1522, en el que la guardia del Altar está encomendada a la Escuadra de Hacheros. En la campa adyacente comienza la tradicional romería en la que participan muchísimos Irundarras, jóvenes y mayores. La Tamborrada y las  bandas de las compañías de infantería interpretan la marcha denominada ”Subida de la Iglesia” o “Religiosa” en las calles Escuelas y Fermín Calbetón, posteriormente el “Joló” y el Himno son interpretados hasta terminar el desfile de la mañana.

Por la tarde se reanuda el Alarde desde la Plaza Urdanibia con la marcha “Arrancada”, recorriendo la Parte Vieja de la ciudad, avanza hasta la Iglesia del Juncal al paso de la emocionante marcha ”Rataplán”, donde se hacen nuevamente las tres descargas de ordenanza a cada una de las cuales la Tamborrada y la Banda responden con la marcha “Descarga”. Tanto a la mañana como por la tarde la Batería de Artillería acompaña las descargas desde la trasera de la iglesia.

Concluidas las descargas el Alarde sale de la Iglesia del Juncal y se enfila hacia el paseo Colon, arteria principal de la ciudad, con la misma marcha que por la mañana, hasta la avenida Guipúzcoa y tras recorrerla entera vuelve al casco histórico por Artaleku y la calle Mayor, para terminar en la Plaza San Juan. Nuevamente el “Rataplán” es la marcha interpretada en estas últimas calles.

Una vez en la plaza San Juan, tras las tres nuevas descargas,  la compañía Bidasoa entrega la bandera de la ciudad con parecido ceremonial que por la mañana al recibirla y se ordena el “Rompan Filas” y cada compañía desfila ante el General escuchando “Fagina” y se dirige a su zona o barrio.

El ambiente festivo se extiende entonces por todas las calles y plazas de la ciudad, los sonidos de la fiesta se escuchan en establecimientos hosteleros, sociedades populares y domicilios particulares hasta bien entrada la madrugada; “dejando a todos satisfechos y contentos, y a los jóvenes dispuestos a repetir la función al día siguiente” (“El Bidasoa”, 4 de julio de 1880, en referencia al Alarde de ese año)

Ir arriba